Humor, cosecha 89-90

"¡¡¡Poner la cabeza donde los pies y los pies donde la cabeza!!! Efectivamente, invento de verano para evitar el calor" FRASE DE LA SEMANA

lunes, 18 de julio de 2011

Relatos de Verano

Llega el momento de coger la maleta e irse de vacaciones, pero, antes surge un gran dilema, ¿cuál? Os preguntareis, ¿Me atreveré a llevar chanclas con calcetines? ¿Cerrará la maleta a la primera?... NO, el gran dilema es: ¿Dónde nos vamos de vacaciones? ¿Playa o montaña? Bueno, en realidad da igual donde vayas, porque a los dos sitios se te va acabar acoplando tu suegra… o para que nos entendamos, la mujer mayor que hay detrás del bigote. Irse de vacaciones siempre es motivo de alegría… o no, porque unas vacaciones con tu suegra es una desgracia, una ruina, una catástrofe… y es que para nosotros los hombres solo hay dos personas capaces de sacarnos de quicio: la suegra y el mecánico. Es curioso, pero tengo mi propia teoría sobre los mecánicos, cuanta más científica sea la explicación que te den más tendrás que pagar, o lo que es lo mismo, cuanto menos tengan que hacer más van a tardar en arreglártelo, por tanto, mayor será tu cara de gilipollas, y por si fuera poco y para regocijo del mecánico el te dirá una de estas tres frases de tercero de carrera: a) La pieza viene de Alemania b) No tiene arreglo será mejor poner una nueva c) Veré lo que puedo hacer (Probablemente no lo mirará y acabará por cambiar un poco todo el coche con la escusa de que tarde o temprano lo tendrías que cambiar) Pero bueno, a lo que íbamos, tu suegra es el único ser capaz de sacarte más defectos en menos de un minuto: que si estas echando mucha barriga, si te están saliendo canas, que si nunca haces nada bien, que si nunca te gusta como cocino… Hasta que llega un punto que tienes que decir: “¡¡Basta!! ¡Ya no aguanto más vete de esta casa! Pero conforme vas pronunciando la frase te vas dando cuenta de que algo falla; ¿Tú a tú suegra, diciéndole vete de mi casa? ¿En 2011? ¿Con Zapatero como presidente del gobierno? ¿Con la crisis que hay?... Te das cuenta de que las cagado, que eres tu el que está viviendo con tu novia en su casa, y recurres a la frase de: ¡¡que suegra más apañá tengo!!
Pero claro, tu novia se pone lógicamente de parte de su madre, y te dice, con un tono de cierto rencor y odio, pero que tu como eres hombre lo pasas por alto porque el amor cristalino y puro de una novia es como la estancia en la parada del bus, larga y duradera: “Es que tu nos tienes a mi madre y a mí como unas esclavas”. Y probablemente sea verdad, porque un hombre cuando va al bar, y le preguntan, ¿Cómo está tu novia?, el responde, “calla, calla, ES-CLAVÁ a su madre”, cuando va al fútbol con los amigos, ¿cómo está tu novia? “calla, calla, ES-CLAVÁ a su madre”,…
Pero bueno, no pensaba que cuando se hablaba del “Todo Incluido” se referían a “todo”, “todo”… hasta la suegra.

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domingo, 10 de julio de 2011

Preguntas Idiotas... Respuestas tontas

¿Cómo serían los cuentos de ayer en el día de hoy?
Por ejemplo, el de Caperucita Roja:
Pues probablemente, la madre de caperucita no le diría eso que ya todos conocemos: “Caperucita corre a casa de la abuelita y le llevas esta cestita con fruta y pasteles”. Pero no, hoy en día el cuento cambiaría totalmente, la madre de caperucita cambiaría el discurso, le diría: “Caperucita corre a casa de la abuelita con esta cestita vacía y haber si te puede echar unos Tupperware de croquetas, lentejas, albóndigas, pimientos al piquillo… y como estamos a principios de mes seguramente te de algo de la paga”. Ya no le diría eso de: “Caperucita ve por el bosque y ten cuidado con el lobo feroz”, ahora sería más bien así: “Caperucita, una cosa te voy a decir, píllate el bus y no vayas por el centro que hay mucho perro-flauta suelto”.
Caperucita ya no iría tranquilita por el bosque y no se encontraría con el lobo feroz, Caperucita lo más probable es que termine perdiendo el bus, y acabe recorriéndose todas las calles del centro, todas ellas con sus respectivas obras, zanjas, y viejos controlando el desarrollo o avance (para los aficionados a las tragaperras) de estas. Estos viejos suelen hacer la misma labor que los peritos de obra, la misma, la única diferencia es que estos últimos cobran y los viejos no. No se encontrará con el lobo feroz no, pero se acabará topando con alguna manifestación (en contra de la tala indiscriminada de árboles, la fiesta taurina, las canciones de Melendi, el tiempo de anuncios de Antena3…) consiguiendo que Caperucita opte por elegir el camino más largo a casa de su abuelita. Caperucita seguramente ya no dirá eso de: “Abuelita, abuelita, que ojos más grandes tienes”, “Abuelita, abuelita, que orejas tan grandes tienes”, “Abuelita, abuelita, que manos más grandes tienes”, “Abuelita, abuelita, que dientes más grandes tienes” Ahora la historia cambiaría, Caperucita para nada se sorprendería al ver el estado de alguna de las partes del cuerpo de su abuelita, pues, teniendo en cuenta, que el cuento ha pasado de generación en generación, esa abuelita tiene que tener más años que Marujita Diaz, por tanto, lo raro es que mantenga los ojos, las orejas, las manos en perfecto estado, salvo la dentadura.

Y es que, los cuentos pueden variar mucho a lo largo de los años, los únicos que no varían son los de Disney, en los que al final de la historia siempre aparece un principe azul que salva a la princesa... más vale que no engañen más a las adolescentes con estas historias porque terminan creyendoselas y así están con las carpetas forradas de fotos de Justin Bieber, y lo que hay que decirles es que los principes azules acaban saliendo rana... ejemplo de ello Carmen De Mairena

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jueves, 7 de julio de 2011

Consejero Cosechero

1. Ir al cuarto de baño y encontrarse los calzoncillos y la ropa sucia, pero sobre todo los calzoncillos, desparramaos por el suelo, suele ser algo desagradable de ver para las chicas, y ya si se los encuentran cagaos ni te cuento, aunque no entiendo de qué se sorprenden, si entrar en un cuarto de baño después de ducharse un tío viene a ser al fin y al cabo como ver la estampa de un Zara, Bershka, Corte Inglés… después de unas rebajas… donde lo único ordenado es el dinero de la caja registradora. Pero bueno, vamos a lo que vamos, ¿qué reflexión podemos sacar de todo esto? Nunca uséis el cuarto de baño juntos, pues ella te lo llenará de potingues y de cremas que ni ella misma sabrán para qué son, y que tú terminarás refregándote en un intento desesperado por encontrar la espuma de afeitar.
2. “Cariño tienes que poner una lavadora…” Estas son las palabras más temidas por nosotros los hombres… Bueno, estas, y estas otras: “Me duele la cabeza…” Am no, y estas otras ahora que recuerdo: “Mañana viene mi madre…” “El domingo almorzamos en casa de mi madre…” Y para que mentirnos, estas otras también: “No entiendo que le veis al fútbol si son tíos detrás de un balón…” Y estas: “Apunta dentro…” Y estas: “Dale a la cisterna…” Y estas: “Ya me has vuelto a dejar pelos en la ducha…” Y estas: “Vamos de tiendas…” Y estas otras: … BUENO BASTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! ¡Está claro que a los hombres nos molesta todo! ¿Qué nos quiere decir esto? Pues que la comunicación es la base de toda relación, y si no, porque creéis que las mujeres tienen tan buena relación con sus peluqueras, ¿Por lo bien que les echan las mechas? NO, ¡¡por las horas y horas que se pasan charlando!!
3. En la convivencia en pareja es importante recordar tres cosas. Una, almorzar se almuerza cuando ella diga, entre otras cosas, porque ella es quien sabe hacer un plato medio decente y tú tan solo sabes manejar el microondas (esto es cuando hace ¡¡¡CLIN!!! No tiene más historia). Dos, la tele se ve cuando ella diga, o lo que es lo mismo, fútbol mientras ella está en casa no se ve, salvo que juegue Cristiano Ronaldo o Forlán, que jueguen bien o mal es lo de menos, para ella con que tenga tableta basta. Y la tercera y más importante, a la cama se va cuando ella diga, y cuando digo “a la cama” me refiero a dormir por supuesto. No intentes dialogar con ella ni pactar un compromiso con ella (tipo, si tenemos sexo mañana limpio la cocina y el cuarto de baño y además acompaño a tu madre al podólogo), hazme caso, POR UN MINUTO DE GLORIA NO TE COMPENSA SEMEJANTE SACRIFICIO.
4. Es necesario compartir las tareas del hogar, bien, para todos aquellos hombres que piensen que compartir las tareas del hogar es tener en el buzón el nombre de él y de ella, hay que decirles que… por lo menos se ha intentado. Ellas no son tan fáciles de engañar como los hombres, las mujeres son limpias por naturaleza, al contrario que los hombres, que no hay más que ver como dejan el suelo del bar después de un partido, que mierda no sé si habrá pero pipas más que en la fábrica de Facundo. ¿Qué nos quiere decir esto? Muy sencillo, contrata una asistenta, te sale mucho más barato que aguantar a la parienta con el limpia cristales detrás de ti por toda la casa.
5. Cuando dos personas están conviviendo, es muy fácil saber las costumbres del uno y del otro, por tanto, evita caer en la rutina (comer los domingos pizzas, llevarle el desayuno a la cama, ducharse juntos, comer con los brazos entrelazados, llevarle la toalla cuando se está duchando…) Se original y sorpréndela o sorpréndelo, la de relaciones que ha salvado ir a cenar a un McDonald (CADA VEZ SON MEJORES LOS REGALOS DEL MENÚ INFANTIL)

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lunes, 27 de junio de 2011

El Chiringuito

Abrimos las puertas a este chiringuito tan particular, en el que tendrá cabida todo tipo de comparación graciosa o chistosa, como es lógico, relacionada con esta época del año tan particular, en la que el chiringuito cobrá más importancia que el culo de Irina Shayk (novia de Cristiano Ronaldo).
- Para Zapatero, hacer recortes es como ir a un Mcdonald y encontrarse patatas fritas por todos lados, algo natural.
- Bajar a la playa a las 07:00 de la mañana y no encontrarse a señoras con las tumbonas y las sombrillas acaparando toda la orilla, es como ver a la Pantoja entrar en Telecinco, o peor aún, ver a Paquirrín entrar en un Naturhouse, algo raro.


- Ir a la playa de Copacabana y ver a todas las chicas con un bronceado perfecto y en tanga, es como entrar al cine a ver una pelicula española, acabas "yéndote" pronto.


- Elegir un bañador o un bikini para el verano es como salir de fiesta un día entre semana, acabas con el más feo.


- Tener que madrugar en verano es como cuando a tu madre le da por hacer gazpacho todos los días para comer, no mola pero te acabas acostumbrando.


- Hacer castillos de arena en la orilla es como hacer botellón, siempre hay alguno que acaba fastidiándolo.

Seguramente os preguntareis: ¿qué tiene que ver Zapatero con el verano? ¿Que qué tiene que ver? Pues lo raro es que haya llegado cayendo la que esta cayendo.